
¿Reflejan algo mejor unos rendimientos más altos?

Datos clave que moverán los mercados hoy
UE: producción industrial de Alemania e índice de confianza del inversor Sentix de la eurozona, variación del empleo y PIB
Reino Unido: ventas minoristas comparables en libras esterlinas
Japón: ingresos salariales en efectivo, PIB y balanza por cuenta corriente
China: importaciones, exportaciones y balanza comercial
EE. UU.: los mercados permanecen cerrados hoy con motivo del Día del Trabajo
Actualizaciones macroeconómicas mundiales
¿Estamos dejando atrás por fin el estancamiento secular? Los rendimientos más altos de los bonos a largo plazo suelen interpretarse como una señal de alarma: los inversores podrían estar exigiendo una mayor compensación por el exceso fiscal, la inflación persistente o la menor confianza en la política monetaria. Estos riesgos siguen siendo relevantes, especialmente en un contexto de elevados déficits fiscales e incertidumbre geopolítica. Sin embargo, el último reajuste de precios también podría reflejar una historia más constructiva: los mercados podrían estar ajustándose a un crecimiento nominal más sólido y a una mayor demanda de capital a largo plazo.
Este es el argumento central del Alphaville del Financial Times. Dado que las primas por plazo y las expectativas de inflación se mantienen, en líneas generales, contenidas, el repunte de los rendimientos parece reflejar unos tipos de interés oficiales más altos de lo previsto a largo plazo. Los mercados podrían estar valorando una economía mundial más resiliente, en lugar de una pérdida generalizada de confianza en la credibilidad fiscal o monetaria.
El contexto macroeconómico respalda en parte esta visión. El índice global de sorpresas económicas de Citigroup se ha mantenido firmemente en territorio positivo, lo que indica que los datos económicos han superado de forma reiterada las expectativas del mercado. Deutsche Bank ha señalado que esta racha de sorpresas positivas es una de las más largas registradas, al margen del repunte posterior a la crisis financiera mundial. El crecimiento se aceleró en EE. UU., Europa y Japón durante el 2T, mientras que las previsiones del mercado han ido al alza desde comienzos de año.
Los factores subyacentes son cada vez más estructurales. La inversión privada en inteligencia artificial, centros de datos e infraestructura digital está impulsando el gasto de capital. El gasto público también se está expandiendo a través de la defensa, la seguridad energética y la resiliencia de las cadenas de suministro. En conjunto, estas fuerzas están elevando la demanda de maquinaria, equipos, construcción e insumos estratégicos en las principales economías.
The Overshoot desarrolla aún más esta tesis. El crecimiento nominal de la renta y el gasto en EE. UU. se mantiene firme, lo que hace que unos rendimientos cercanos al 5 % sean menos inusuales de lo que muchos inversores suponen. Estos niveles solo resultarían claramente restrictivos si la inflación y el crecimiento estuvieran a punto de desacelerarse de forma pronunciada, un desenlace que probablemente requeriría una desaceleración significativa de la actividad. Sin embargo, por ahora, el gasto de los consumidores, la inversión empresarial y las condiciones del mercado laboral siguen mostrando resiliencia.
Esto cuestiona la idea de que el entorno de tipos bajos posterior a 2008 fuera la norma. La era de rendimientos deprimidos reflejaba una demanda contenida, pocas oportunidades de inversión, una productividad anémica y un estancamiento prolongado del nivel de vida. Los tipos bajos no eran simplemente el resultado de un equilibrio benigno, sino también el reflejo de un mundo con pocas oportunidades productivas para el capital.
El entorno actual es distinto. La inversión en inteligencia artificial, el rearme, la política industrial y las infraestructuras energéticas están generando una necesidad de capital más amplia y duradera. Los balances también parecen menos sensibles al encarecimiento de la financiación que en ciclos anteriores. Si las oportunidades de inversión productiva se vuelven más abundantes en relación con el ahorro disponible, unos tipos reales y nominales más altos son una consecuencia lógica.
Unos rendimientos más altos siguen complicando las cuentas fiscales de los Gobiernos muy endeudados, y la inflación y la credibilidad de la política monetaria también siguen siendo riesgos importantes. Aun así, los rendimientos podrían estar subiendo por razones que van más allá de lo negativo: podrían ser una señal de que la economía mundial está dejando atrás el régimen de bajo crecimiento y tipos bajos que siguió a la crisis financiera mundial.
Los datos de empleo no agrícola de agosto superaron las expectativas. El empleo no agrícola aumentó en 162.000 puestos en agosto, por encima de la previsión del mercado de 55.000. La cifra de julio se revisó al alza hasta los 21.000 puestos, frente a la pérdida de 23.000 puestos estimada inicialmente, mientras que la de junio se revisó hasta los 31.000 desde los 20.000 anteriores. Como resultado, las cifras de junio y julio quedaron 55.000 puestos por encima de lo estimado anteriormente, lo que elevó la media de tres meses hasta los 71.000, frente a la estimación previa de 20.000.
La tasa de desempleo se mantuvo en el 4,1 %, en línea con lo esperado, mientras que la tasa de participación subió hasta el 61,6 % desde el 61,4 %. El salario medio por hora aumentó un 0,3 % intermensual, en línea con las previsiones, y un 3,1 % interanual. El empleo privado creció en 127.000 puestos: ocio y hostelería aportó 62.000 y educación y sanidad sumó 29.000, mientras que información, con una caída de 23.000, y actividades financieras, con un descenso de 11.000, fueron los mayores lastres. El empleo público aumentó en 35.000 puestos, revirtiendo en parte el descenso de 50.000 registrado en julio. A pesar de la solidez del informe de empleo, la inflación sigue siendo el factor determinante para la decisión de tipos de interés de la Fed este mes, lo que centra la atención en el dato del IPC de la semana que viene.
Índices bursátiles estadounidenses
El Dow Jones Industrial Average -0,51 %
El Nasdaq 100 +0,21 %
El S&P 500 -0,38 %, con 8 de los 11 sectores del S&P 500 a la baja

El viernes, un informe de empleo estadounidense más sólido de lo esperado presionó a la baja las acciones y los bonos del Tesoro a corto plazo, ya que los operadores aumentaron sus expectativas de una posible subida de tipos de la Fed este mismo mes.
El Dow Jones Industrial Average lideró el descenso, con una caída del -0,51 %, o 271,85 puntos. El S&P 500 retrocedió un -0,38 %, mientras que el Nasdaq Composite cedió un -0,29 %.
Durante la semana, los índices estadounidenses cerraron mixtos: el S&P 500 avanzó un +0,42 %, el Dow Jones cayó un -0,27 % y el Nasdaq Composite ganó un +0,40 %.
En cuanto a noticias corporativas, DeepSeek planea desplegar al menos 160.000 de los aceleradores más avanzados de Huawei en un gran centro de datos actualmente en construcción en Mongolia Interior. El proyecto podría dar lugar a uno de los mayores clústeres conocidos de chips de IA de Huawei y reforzaría el esfuerzo de China por reducir su dependencia de la tecnología de Nvidia.
Según Bloomberg, Moonshot AI estaría estudiando la posibilidad de captar hasta 5.000 millones de $ a través de una OPV prevista en Hong Kong, que podría producirse ya este año, de acuerdo con fuentes cercanas al asunto, en un intento de la compañía china de inteligencia artificial de aprovechar la fuerte demanda de los inversores.
El acuerdo de reestructuración aprobado por Volkswagen, anunciado el jueves, contempla el recorte de 50.000 empleos de aquí a 2030 y una inversión de 135.000 millones de € entre 2027 y 2031. La compañía también se ha fijado como objetivo un margen operativo del 9,0 %, equivalente a unos 31.000 millones de € de beneficio, frente al 3,8 % registrado en el primer semestre de este año. Volkswagen ha señalado que no puede garantizar una producción competitiva en sus plantas alemanas de Emden, Zwickau, Hannover y Neckarsulm, y está estudiando alternativas para estas instalaciones al tiempo que simplifica la estructura del grupo. El plan de reestructuración responde a la pérdida de cuota de mercado y de demanda en China, al aumento de los costes laborales y de fabricación, al exceso de capacidad, a los aranceles estadounidenses y a la mayor competencia asiática. Volkswagen añadió que su consejo de vigilancia reconoce que la capacidad europea supera actualmente la demanda en más de 500.000 unidades.
Índices bursátiles europeos
El CAC 40 -0,09 %
El DAX +0,17 %
El FTSE 100 -0,00 %
Materias primas
El oro al contado -1,01 % hasta situarse en 4.427,69 $ la onza
La plata al contado -1,14 % hasta situarse en 66,19 $ la onza
El West Texas Intermediate -0,49 % hasta situarse en 91,22 $ el barril
El crudo Brent +0,05 % hasta situarse en 95,85 $ el barril
El oro cayó el viernes y cerró la semana en terreno negativo.
El oro al contado retrocedió un -1,01 % hasta los 4.427,69 $ por onza, con lo que acumuló una caída del -0,56 % durante la semana.
La plata al contado cayó un -1,14 % hasta los 66,19 $ por onza, y durante la semana acumuló un descenso del -0,25 %.
Los precios del petróleo, por su parte, se movieron en direcciones mixtas el viernes, aunque ambas referencias cerraron la semana al alza, ya que la actividad militar entre EE. UU. e Irán se reanudó en el séptimo mes del conflicto. Los precios minoristas del diésel en EE. UU. alcanzaron un máximo histórico.
Los futuros del crudo Brent cerraron en 95,85 $ por barril, con un alza de 5 centavos, o un +0,05 %, mientras que los futuros del WTI cerraron en 91,22 $ por barril, con un descenso de 45 centavos, o un -0,49 %.
Durante la semana, el crudo Brent subió un +7,25 %, mientras que el WTI estadounidense ganó un +9,32 %.
El repunte del petróleo ha elevado la inflación y el coste de la financiación de los Gobiernos a escala mundial, lo que ha intensificado la preocupación por una posible ralentización del crecimiento económico si la presión no remite.
Los precios medios del diésel en EE. UU. alcanzaron máximos históricos, ya que la reanudación de las hostilidades entre EE. UU. e Irán y los ataques ucranianos contra refinerías rusas agravaron las interrupciones del suministro. El diésel cuesta actualmente una media de 5,85 $ por galón en EE. UU., según datos de la AAA.
Los precios del diésel podrían seguir subiendo ante la fuerte caída de los inventarios y la entrada de los estados agrícolas en la temporada de cosecha y siembra, dado que el diésel sigue siendo un combustible clave para la maquinaria agrícola. Su contrato de futuros equivalente, el gasóleo para calefacción, también se ha disparado con la llegada del invierno.
El Gobierno estadounidense ha señalado que los flujos de petróleo procedentes de Oriente Próximo han vuelto a niveles casi normales durante las últimas semanas, aunque analistas y servicios de seguimiento de petroleros sugieren que el suministro sigue notablemente alterado.
Solo cuatro buques de materias primas transitaron por el estrecho de Ormuz el jueves, muy por debajo de la media de los últimos 10 días, que se sitúa en torno a 15, según datos preliminares de navegación.
Irak elevó sus exportaciones de petróleo en agosto hasta aproximadamente 2,34 millones de barriles diarios, desde cerca de 1,35 millones de barriles diarios en julio, según declararon el miércoles pasado dos funcionarios del sector energético iraquí.
Nota: los datos corresponden al 4 de septiembre de 2026 a las 16.00 EDT
Divisas
El EUR -0,19 % para situarse en 1,1603 $
La GBP -0,05 % para situarse en 1,3513 $
El bitcoin -2,37 % para situarse en 79.670,64 $
El ethereum -2,31 % para situarse en 2.453,53 $
El dólar estadounidense avanzó el viernes después de que los datos mostraran que las empresas del país crearon 162.000 empleos en agosto, muy por encima de las previsiones de un aumento de 56.000.
Sin embargo, el dólar recortó parte de sus ganancias iniciales a medida que los mercados estadounidenses se preparaban para un fin de semana largo por el Día del Trabajo y los operadores aguardaban los datos de inflación de esta semana.
El índice del dólar subió un +0,16 % hasta 99,16, mientras que el euro cayó un -0,19 % hasta 1,1603 $. A pesar del avance del viernes, el índice del dólar retrocedió un -0,52 % la semana pasada, mientras que el euro se revalorizó un +0,16 %.
Frente al yen japonés, el dólar estadounidense cedió un -0,25 % hasta los 156,24 ¥.
Durante la semana, el yen se fortaleció, ya que los operadores aumentaron sus apuestas a nuevas subidas de tipos por parte del BoJ o a que estas se produzcan antes de lo previsto. La divisa japonesa está poniendo a prueba el nivel de 155,21 ¥ por dólar, alcanzado tras la intervención de Washington y Tokio el mes pasado. Una ruptura por debajo de ese nivel situaría al yen en su cotización más fuerte desde el 6 de mayo. El yen subió un +2,37 % frente al dólar estadounidense la semana pasada.
La libra esterlina cayó un -0,05 % hasta 1,3513 $ el viernes, con lo que su pérdida semanal se situó en el -0,16 %. El economista jefe del BoE, Huw Pill, dijo el jueves que subir los tipos de interés ahora ayudaría a reducir el riesgo de que el banco central se vea obligado a actuar de forma más agresiva más adelante para contener la inflación, que ha repuntado como consecuencia de la guerra en Irán.
Los mercados monetarios indican que los operadores esperan que el Banco de Inglaterra suba los tipos en dos ocasiones durante los próximos seis meses. Los economistas prevén que el banco central mantenga los tipos sin cambios este mes, mientras vigila el poder de fijación de precios de las empresas y el crecimiento salarial en un contexto de precios energéticos elevados.
Renta fija
El bono estadounidense a 10 años +1,6 pb hasta el 4,789 %
El bono alemán a 10 años -0,5 pb hasta el 3,354 %
El gilt británico a 10 años -0,5 pb hasta el 5,060 %
La curva de rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense experimentó un aplanamiento bajista el viernes, después de que un informe de empleo más sólido de lo esperado llevara a los inversores a aumentar sus apuestas por un endurecimiento de la política monetaria de la Fed. Los rendimientos retrocedieron desde sus máximos a medida que los participantes del mercado se posicionaban de cara a los datos de inflación de esta semana.
El viernes, los mercados anticipaban una probabilidad del 59,4 % de que se produzca una subida de tipos, frente al 57,0 % de la semana anterior, según la herramienta FedWatch de CME Group.
El rendimiento del bono a dos años, que es especialmente sensible a las expectativas sobre la política monetaria, subió +2,1 puntos básicos hasta el 4,372 %. La venta masiva inicial de bonos llevó el rendimiento a un máximo de 4,425 %, su nivel más alto desde enero de 2025. Con este movimiento, el rendimiento a dos años cerró la semana con una subida de +2,0 pb.

La presidenta de la Fed de Cleveland, Beth Hammack, reiteró en una publicación de LinkedIn el viernes que los tipos de interés deben subir para hacer frente a unos niveles de inflación que calificó de "demasiado elevados".
El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años subió +1,6 pb hasta el 4,789 %, después de haber llegado a tocar el 4,812 % tras conocerse el dato. Durante la semana, el rendimiento a 10 años avanzó +7,2 pb.
El rendimiento del bono a 30 años cayó -0,4 pb hasta el 5,247 %. Sin embargo, durante la semana, el rendimiento a 30 años subió +4,0 pb.
La curva de rendimientos estadounidense entre los bonos a dos y diez años se situó en 41,7 pb, 5,2 pb más amplia que los 36,5 pb registrados la semana anterior.
Al otro lado del Atlántico, los rendimientos de los bonos de la eurozona retrocedieron ligeramente el viernes, aunque registraron su cuarta subida semanal consecutiva.
El rendimiento del bono alemán a 10 años cayó -0,5 pb hasta el 3,354 %. Durante la semana, el rendimiento subió +5,8 pb, tras alcanzar su nivel más alto desde 2011.
El rendimiento del bono alemán a dos años, que es sensible a las expectativas sobre el tipo de depósito del BCE, cayó -1,7 pb hasta el 2,951 %. Sin embargo, en el conjunto de la semana acumuló una subida de +4,6 pb.
Los operadores preveían 47 pb adicionales de endurecimiento por parte del Banco Central Europeo este año, por debajo de los más de 50 pb del miércoles, aunque por encima de los 44 pb de la semana anterior.
El rendimiento del OAT francés a 10 años cayó -0,2 pb el viernes, aunque subió +9,0 pb durante la semana. El diferencial entre el OAT francés a 10 años y el Bund se situó en 85,3 pb, después de haber llegado a los 90 pb a principios de semana, su nivel más amplio desde noviembre de 2024, ya que los inversores centraron su atención en el complicado debate presupuestario anual de los próximos meses. El diferencial se amplió en 3,2 pb durante la semana.
El rendimiento del BTP italiano a 10 años cayó -1,9 pb el viernes hasta el 4,151 %, aunque subió +5,5 pb durante la semana. El diferencial sobre el Bund se situó en 79,7 pb, 0,3 pb más estrecho que la semana anterior.
Nota: los datos corresponden al 4 de septiembre de 2026 a las 16.00 EDT
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